El proyecto “49 días | un diario”, intenta reflejar en forma virtual, la crudeza, la espontaneidad, la forma de exponer el pensamiento sin filtros que poseen los diarios de artistas. La virtualidad da a esta crudeza una combinación múltiple de sentidos. Videos, sonidos, textos, dibujos y todos ellos interactuando entre sí y con el espectador.

“49 días | un diario”, es un proyecto con un límite preciso, ajustado a esa trama de 49 baldosas, que tiene el proyecto baldosas, pero en este caso se transforman en días. Estos días que poseen la particularidad de ser cualquiera de ellos. ¿Qué los hace especiales para el proyecto? Nada en particular, sólo esa mirada propia que tienen todas las obras en sí mismas y que las hacen únicas.

Existe una sucesión cronológica de vivir el tiempo, los días de nuestra vida son la respuesta. En el proyecto “49 días | un diario”, los días se navegan como el espectador necesite, como imagine una sucesión de hechos representados por cada uno de esos días. Pudiendo esta cronología ser propia y no corresponder a una sucesión aritmética de la sucesión del tiempo. Los hechos en sí, aislados del contexto cronológico del tiempo, pueden acontecer en cualquier momento de nuestra vida, sin pensar en que: para cada hecho exista una causa o un efecto, vaciándolo de sentido sucesorio.

¿Podremos salir de esa cronología, cuando en el hecho concreto de la navegación de los días en el proyecto, estamos marcados por un macro contexto de un tiempo sucesorio?

 
home